jueves, 26 de noviembre de 2009

Editores militantes

La Editorial Último Recurso nació en 2004 de la mano de un grupo de estudiantes de Ciencias Políticas en la UNR. En un principio se plantearon distribuir materiales que no se daban en las cátedras de la universidad y que creían aportaría a la formación y la cosa con el tiempo se fue diversificando. Hoy editan literatura, antologías poéticas, libros de teoría política, de distintas organizaciones armadas de américa latina.

El planteo de los que componen esta editorial subyace la simple venta de libros. Ellos pretenden superar esa etapa, generando un lazo entre el lector y el vendedor que produzca algo más que una simple transacción monetaria.

Pudimos hablar con Melisa, correctora de la editorial.

S.B.

El valor del libro como transformador social

Los negocios de las industrias culturales mueven millones de dólares y afectan a millones de personas. Que los estudios de Holywood se dediquen casi en su totalidad a hacer películas carentes de críticas sociales o con ostensible poco interés en el contenido no es una casualidad ni algo atribuible simplemente a las leyes del mercado; se trata de una marcada orientación ideológica y de un trabajo incesante en un sentido concreto, el mantenimiento del statu quo.

Si bien el cine es un ejemplo paradigmático en este sentido, y Holywood lo es en el continente americano, el séptimo arte no es la única industria cultural millonaria. Las editoriales han sido una pata fundamental en el desarrollo cultural en el siglo XX y probablemente seguirán teniendo un rol importante en gran parte del siglo XXI. Estas, amparadas en el derecho de propiedad de las obras que distribuyen, (copyright), monopolizan la difusión del conocimiento, seleccionando qué es editado y negando a quienes no posean el copyright la posibilidad (legal) de editar por cuenta propia.

Antes que todo, creemos que el libro es un elemento cultural de una importancia superlativa, aún hoy, donde la sociedad se está tecnificando cada vez más, nos parece que el libro prevalecerá como un objeto cultural de formación durante muchos años más y por eso mismo nos parece importante cambiar la figura legal del copyright por la del copyleft cuanto antes. Esta nueva figura libera el yugo de la distribución, autorizando a cualquier persona a distribuir y copiar el material con solo tres condiciones. La primera, atribución de autor, la segunda no comerciar con el material y la tercera, compartir material bajo la misma licencia.

Esta nueva forma de distribución tendría dos consecuencias fundamentales. Primero terminaría con el monopolio de conocimiento que hoy detentan las editoriales, lo que permitiría a cualquier persona o a cualquier editor independiente hacerse con la obra de cualquier autor y distribuirla, multiplicando de esta forma los horizontes de distribución del autor en cuestión. Y en segundo lugar traería aparejado un notable descenso en el precio de los libros, dada la proliferación de editores independientes existentes que no buscan tasas de ganancias astronómicas como sí sucede con las grandes editoriales.

En segundo lugar, creemos que la libre distribución de libros es una herramienta insoslayable para terminar con el statu quo cognitivo que impera hoy día. Con el descenso del precio de los libros, nuevos actores sociales podrán acceder a él y los sectores populares además de tener acceso a otro bien cultural que les era en gran parte vedado podrán con el formar un pensamiento crítico respecto a la realidad que los rodea y comenzar un verdadero cambio en sí mismos y en su entorno. Creemos que es importante aclarar que la democratización de los libros sería solo una herramienta entre otras como los medios de comunicación y la participación popular.

Nadie libera a nadie y nadie se libera solo.

En tercer lugar, retomando una idea anterior. Los autores serían los primeros beneficiados con la proliferación de este tipo de licencia. Es sabido que las editoriales, lo mismo que las discográficas dan una mínima parte del valor de su producto a los realizadores. Solo una banda que vende una enorme cantidad de discos saca ganancias considerables de su venta y del mismo modo, solo un autor de best sellers puede vivir de sus libros. En contraposición a esto, los autores que se vieran beneficiados por la libre distribución de sus obras podrían tener una llegada mucho mayor al público en primera instancia por el abaratamiento del libro y en segunda instancia por la cantidad de editores que potencialmente podrían distribuirlo. Siguiendo este esquema, un escritor típico perdería algunos pesos provenientes de su venta editorial y ganaría mucha más trascendencia su obra.

Por último, podríamos tratar de responder a la pregunta de un lector no involucrado directamente con ningún sector de los que tratamos arriba. ¿Y a mi en qué me afecta si es copyleft o copyright? O la contracción ¿Y a mi qué?.

La respuesta no sería sencilla. En primer lugar apelaría a la conciencia social, la libre circulación de conocimiento es un instrumento político fundamental en la lucha de clases y junto a la participación popular puede tener un efecto explosivo para liberar nuestras conciencias y cambiar nuestro entorno y nuestra relación con él.

Las capas medias, las más consumidoras de libros además de verse beneficiadas por el abaratamiento del libro tendrían la posibilidad, gracias a los editores independientes, de hacerse de títulos que hoy no se comercializan ya que las grandes empresas editoriales tienen los derechos, pero por razones de ganancias no los comercializan y es imposible acceder a ellos.

Para finalizar diremos que el libro es un bien cultural de toda la humanidad, y para que así sea es necesario que licencias como el copyleft entren en vigencia y empiecen a democratizar, por lo menos un poco más, el acceso al conocimiento.

Sebastián Butticé

domingo, 22 de noviembre de 2009

INFORME

El Comienzo
El martes 11 de agosto diversas organizaciones sociales, testigos y familiares de víctimas del terrorismo de estado entregaron al Tribunal Oral Federal N1 un petitorio reclamando el “inicio sin demoras del Juicio Oral por la causa “Guerrieri y otros.

El Juicio

El 31 de Agosto de 2009 se ha convertido en una fecha clave e histórica para la ciudad de Rosario, es que en este día comenzaron los juicios a represores de última dictadura militar. Los mismos se llevan a cabo los lunes, martes de cada semana y un miércoles por medio, en la sala de audiencia del Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario ubicados en Oroño y Pellegrini, aquí (bajo el nombre “Causa Guerrieri- Amelong”) se juzgan al ex teniente coronel Pascual Guerrieri, al ex mayor Jorge Fariña, al ex teniente Juan Amelong y a los agentes civiles Eduardo Constanzo y Walter Pagano, actualmente detenidos en el penal de Marcos Paz, por crímenes cometidos en los centros clandestinos de detención Quinta de Funes y en la ex fábrica militar de Armas Portátiles Domingo Matheu además de La Intermedia y La Calamita entre 1977 y 1978. Los jueces del tribunal son :Otmar Paulucci (presidente), Ricardo M. Vasquez y Laura Inés Cosidoy.

Lugares del Horror

En estos juicios se intenta establecer lo ocurrido en distintos centros clandestinos de detención de la ciudad de Rosario y sus alrededores, los mismos son: Quinta de Funes, ubicada en las inmediaciones de Diagonal San José y ruta 9; Ex fabrica Domingo Matheu se encuentra en Ovidio Lagos 5250 de Rosario; La Intermedia que se halla en autopista Rosario-Santa Fe, frente al Automóvil Club Argentino; y La Calamita que se sitúa en la zona rural de Granadero Baigorria.

Medios de Comunicación

Los medios locales (Rosario12 y La Capital) y nacionales (Inforegión ,Crítica de Santa Fe) han dado cuenta de lo ocurrido durante casi todos los días de juicios contando no solamente lo que pasaba dentro del recinto sino también fuera de él ; se realizó una radio abierta (espacio “Juicio y Castigo) en la puerta de los tribunales (el tercer día) donde pudieron participar integrantes de las distintas agrupaciones de derechos humanos, familiares de víctimas y algunos querellantes. Además de todo esto en el blog “Diario de los Juicios”, se fue haciendo un informe pormenorizado con respecto a cada día de juicio y también se fue siguiendo a diario como los medios trataban el tema.

Jornadas de Juicio

La primera jornada del juicio fue muy emotiva ya que se hicieron presentes en el juzgado organizaciones de derechos humanos (H.I.J.O.S, Madres de Plaza 25 de Mayo) además de agrupaciones estudiantiles y ONG con el lema “Los juzga un tribunal, los condenamos todos”. En esta jornada inaugural el tribunal leyó los requerimientos de elevación a juicio, se les informó a los acusados de los delitos por los cuales estaban siendo acusados, y citaron a declarar al primer y único testigo de la jornada Jaime Dri (el único sobreviviente de la Quinta de Funes). La segunda y tercer jornada se llevó a cabo el 1 y 2 de Setiembre, respectivamente, aquí se continuó con la lectura de las acusaciones contra los imputados; el dato saliente fue que durante la jornada del día 1ro llegó a los tribunales la noticia que hablaba de la captura de Bueno (atrapado en Brasil) él fue un ex servicio de inteligencia dependiente del Destacamento de inteligencia 121 de Rosario, e integró el aparato represivo del ejército.

En el quinto y sexto día de juicio se continuó con la lectura de las acusaciones contra los represores, basadas en los testimonios de los sobrevivientes. Recién en la séptima jornada se pudo escuchar la voz de unos de los acusados, Eduardo Constanzo quien realizó un informe pormenorizado a cerca de los integrantes de los distintos cuerpos represivos de la ciudad. En la octava jornada prestó declaración el ex mayor Jorge Fariña (quien se dijo inocente) y negó todas las acusaciones leídas anteriormente; además se presentó por segunda vez Jaime Dri a declarar, reconoció a todos los represores presentes e hizo un reconocimiento (a través de maquetas fabricadas para el caso) del lugar donde estuvo secuestrado. La novena, décima y undécima jornada tuvo las respectivas declaraciones de testigos, el periodista Daniel Santoro (quien publicó los documentos desclasificados del operativo México), el director de Rosario 12, Pablo Feldman; el ex preso político y sobreviviente Eduardo Ferreyra; y el antropólogo Juan Carlos Nóvile; aunque lo mas saliente se dio (el día 10) fuera del juzgado cuando familiares de víctimas intentaron entrar al recinto con fotos de los desaparecidos, lo que tuvo como consecuencia el desalojo de la sala.

En lo sucesivo de los días se continuaron las declaraciones de las víctimas de los distintos centros clandestinos de detención, relatando con detalles cuales fueron los lugares donde estuvieron y los distintos modos de torturas ejercidos para con ellos. De la misma manera, en la jornada número 14, familiares de Marta Benassi y Carlos Rodolfo Laluf (detenidos en la Quinta de Funes) declararon en el juicio que investiga qué pasó con los secuestrados de ese campo de concentración y quiénes fueron los responsables de sus homicidios y desapariciones, esta jornada tuvo como dato saliente la declaración de María Adela Panello de Forestello integrante de Madres de Plaza de Mayo, dio un conmovedor testimonio y produjo la ovación del público presente.




NPB

lunes, 18 de agosto de 2008

El Animal que todos llevamos dentro

Me despierto y siento un calor en mi espalda. Al darme vuelta, me golpea el rostro un aliento pestilente y una bruma de pelos me nubla la vista. Ese aroma rancio entibia la cama y me obliga a quedarme para no sufrir del gélido aire del exterior. Las sábanas sucias son confortables; los fluidos despedidos sobre ellas tienen un poder magnético.

La compañía nocturna de una mujer tiene un valor incalculable. El calor del otro, la textura de la piel, los pies fríos; todo se conjura en un ritual que mezcla placer, virilidad y depravación, que lleva al ser humano a perder, afortunadamente, todo tipo de frenos y tabúes. El Ser deja de existir, la identidad se pierde y afloran, desaforados, todos los instintos animales que nuestra genética trae impresos para trasladarnos, al menos por unos momentos, a un estadio de goce supremo y primitivo. Después de esos momentos, la maldita Moral vuelve a su primer lugar y nos recuerda nuestra triste identidad, para arrancarnos de ese trance de fruición en el que estábamos sumergidos.

Los espasmos cortan el trance y poco a poco, nuestros músculos vuelven a tener conciencia, desde el centro de nuestra rigidez hacia las extremidades de nuestro cuerpo. La electricidad nos golpea por último en el cerebro, quitando sensibilidad en nuestro tacto primero y después en nuestro olfato y nuestro oído, para dar paso a un mundo visual del cual no éramos concientes. Vacíos ya, recobramos nuestro juicio.

Miramos al techo, las paredes, el entorno. El pecho todavía late fuerte. El roce de las pieles está cargado de estática. Los párpados de plomo. La sensación es una combinación de alegría y melancolía. Lo primero, por haber cumplido con la tarea encomendada por nuestra biología, vaciar nuestra alma en otro Ser. Lo segundo por el sentimiento de soledad que nos rodea y por extrañar, ya, el ritual terminado. Sabemos que ya es hora de volver a la jaula-sociedad.

La ropa bien arreglada, los zapatos bien atados. Ahora hay que volver a la “vida”. ¿Existe vida en otro planeta? ; ¿existe vida fuera del lecho?. La vida “lecho afuera” parece ser una vida sin identidad, angustiante, siempre se está a la expectativa, siempre se quiere volver, o a lo sumo, se quiere ir a algún otro lecho. A buscar asilo y refugio en ese templo de la vida o del placer, que a esta altura, podríamos decir, son cosas muy parecidas, sino la misma.

Aquel que no experimentó las sensaciones del Amor no puede jactarse, aun, de ser humano. Solo después de estas uno puede considerarse tal. Por duro que parezca. La verdadera esencia sólo se representa después, nunca, antes, puede ser corporizada. Porque aunque las prácticas onanistas pueden malentretener al hombre, su esencia sólo se conforma después del pasar por el otro.

En el rito del Amor, la ceremonia de iniciación suele estar plagada de temores. Nuestra sociedad ha contribuido a eso imponiéndole al Amor una maliciosa cuantificación que hace que dicha ceremonia sea un martirio para algunos corazones débiles; haciéndoles olvidar el componente Animal e irracional que lleva implícito el acto amatorio.

El acto amatorio es Animal por definición.

Sebastián Butticé

“Hasta Cuando Con Esto”

martes, 15 de julio de 2008

Cita a solas en un bar

Hace calor, la remera blanca se me pega al cuerpo. En este bar hay más humedad que en un sauna. La encargada es una chica linda que sale de la barra para traerme la lágrima que le pedí. Debe andar por los treinta años, tienen un pantalón de gimnasia negro que le redondea bien las nalgas y una remera violeta que le marca la delgadez y la cintura. Una cara muy linda y el pelo atado con una cola de caballo.

Las mesas son de nerolite verde y blanco con bode de madera y las sillas de caño, negras; un par de heladeras con gaseosas en un rincón, un par de cajones de porrón en otro. Las paredes están pintadas unas de verde agua y otra de un color ocre suave, el techo es blanco. Bien decorado, austero. De fondo está sonando un regetón, como la mayoría, asqueroso. Después, britni spirs. ¡Que asco britni spirs! Y pensar que me gustaba, (tenía trece años; lo se, no es excusa).

Quiero mirar para afuera pero la luz me rebota en los lentes rayados y desde la penumbra me dificulta ver hacia la calle, iluminada con el sol del medio día.

Tengo pensado encontrarme con un transero para escribir un trabajo y se me ocurre que puede ser en un bar como este. Estoy cagado, si fuese en un bar así, habría poca gente, pocos testigos. Me lo imagino más malo que Tony Montana, el Scarface de Brian De Palma. Se nota que tengo idea; más vale que haga bien la onda porque sino me puedo llevar un lindo cagazo.

(Suena en la radio, Metro, metro, metrosexual...)

Sebastián Butticé

“Hasta Cuando Con Esto”

jueves, 22 de mayo de 2008

Muerte de un taxista

La muerte de un ser humano provoca gran cantidad de emociones. Más si esa muerte es un asesinato. Ese asesinato ocurrió y generó gran cantidad de sensaciones. No nos referimos al círculo específicamente afectado, sino a los que esta noche van a poder dormir tranquilos porque ya no se van a acordar que 24 horas antes asesinaron a un taxista.

En los momentos de crispación, a mi entender, es cuando sale a la luz la verdadera persona que todos llevamos dentro; o por lo menos una parte de ella y el corte de calle llevado a cabo por los tacheros y el paro general convocado por la CGT ha crispado a algunos y ha enfurecido a otros.

Como pase de factura podemos decir que la hipocresía se lleva el primer puesto desde el momento en que los tacheros decidieron cortar las calles. No por quitarle legitimidad a la medida sino porque, igual que el campo, igual que los chacareros de ciudad y muchos otros sectores de nuestra sociedad han criticado el denominado “piquete” (termino arrebatado a los piqueteros, personas que protestan por la imposibilidad de entrar al mercado laboral), pero lo han utilizado a gusto cuando se vieron afectados por algún problema y probablemente vuelvan a criticarlo cuando los utilicen otras personas.

Otro de las facciones que ha dejado entrever la irritación ha sido la falta de solidaridad, algo en franca decadencia en la sociedad argentina, que hay que decirlo, aflora sinceramente en la época de grandes catástrofes, pero que escasea en el corriente día a día. “Así no resuelven nada, para que carajo cortan” podría decir una señora cualquiera que quiere llegar en colectivo hasta la Plaza Sarmiento y que va a tener que caminar un buen trecho para lograrlo. Como si un gremio al que le matan un trabajador por año no tuviera un poco, solo un poco de derecho de manifestar su bronca, inseguridad y cuantas cosas más cortando una calles, cuando hace solo unos días, tal vez, la misma señora salió a cortar Avenida Belgrano con su estridente olla de teflón porque una Presidenta “autoritaria” dirían unos, “zurda” dirían otros y hasta alguna señora progresista indignada remataría “que esta negrita se vaya con Chavez” le subió las retenciones.

Cuando estaba caminando hacia el centro de la ciudad, mientras todos huían de él, pasé por un kiosco para comprar unos chicles y escuché al kiosquero que le comentaba indignado a un cliente sobre el tratamiento que seguramente tendrían los delincuentes que asesinaron al taxista si los atraparan. “Los derechos humanos son para los delincuentes” comentó indignado (se ve que era consciente de su condición de “subhumano”) y agregó algo sobre “las de plaza de mayo que rompen las pelotas con los derechos humanos” pero justo me vino una arcada y me tuve que ir del lugar. Por suerte con chicles en el bolsillo para detener a la bilis que me subía desde el esófago. Es bueno saber que el Nacionalsocialismo ha calado hondo en el espíritu nacional y que se corporiza en esa hermosa frase. Tal vez en unos años gente como ese entrañable kiosquero pueda jactarse de que se haya efectuado un nuevo Holocausto en la Argentina eliminando a los inmigrantes de países limítrofes o tal vez (quien sabe si mejor para este trabajador) eliminando a toda la gente que vive en villas, sin distinguir nacionalidad.

El problema no se va a resolver de la noche a la mañana, faltan años para eso si se hacen bien las cosas y décadas si se hacen mal o no se hacen. Mientras, como desde estos espacios electrónicos no podemos resolver el problema nos contentamos con analizar a nuestros “queridos conciudadanos”.

Sebastián Butticé

“Hasta Cuando Con Esto”

sábado, 26 de abril de 2008

Campo y Ciudad

Hay un lugar inhóspito donde ciertos hombres nos sentimos solos, los hombres de ciudad. Los del asfalto y el embotellamiento, los de zapatos y camisa limpia, los de manos sin callos y uñas sin tierra. Ese lugar; ese lugar se llama Campo.

En los últimos días se han producido rispideces entre las personas de ese “lejano” lugar y el gobierno nacional. Llamó la atención la participación de hombres y mujeres de ciudad; personas que lo más cerca que han estado del Campo es en el asado del domingo, además de que a ninguno se le escapó un “blancos de mierda, dejen de cortar rutas”. Da la impresión de que la protesta vale, para la clase media, cuando la hacen sectores con cierto poder económico y para las clases altas, solo cuando las hace la “gente como uno”.

Esta falta de solidaridad es una característica frecuente en la vida política argentina donde “esta todo bien” hasta que me tocan a mí.

El conflicto con el campo movilizó a muchas personas en todo el país, pero genera tristeza que la miopía que se le critica a los políticos la padezca también la “base”, ya que jamás se planteó entre la gente de ciudad la distribución de la riqueza ni entre la gente del campo, la distribución de la tierra.

Sebastián Butticé

“Hasta Cuando Con Esto”